Tráfico sin un solo hueco publicitario
La mini app se abre a diario y no monetiza nada: negociar con anunciantes uno a uno consume más horas de las que llega a devolver en dinero.
Registras tu mini app, colocas bloques de anuncios —banner, intersticial, rewarded o tarea— y lees impresiones, clics, CTR e ingresos de cada bloque por separado. Una validación integrada busca incoherencias en esas cifras antes de que las cuadres con un pago.
La mini app se abre a diario y no monetiza nada: negociar con anunciantes uno a uno consume más horas de las que llega a devolver en dinero.
Las impresiones y los clics viven en la red y no hay con qué contrastarlos, así que un CTR anómalo se detecta cuando ya ha movido las liquidaciones.
El dinero llega en una sola cifra, sin desglose por periodo ni por bloque, y no hay dónde comprobar si cuadra con las impresiones del mes pasado.
Nombre, enlace público https://t.me/, URL de producción de la web app, ID del bot y una de trece categorías. Al enviarla, la app pasa a revisión.
Banner, intersticial, rewarded o tarea: cada bloque lleva su ubicación y su frecuencia. El código entra como snippet JavaScript, paquete React o llamadas a la API.
Impresiones, clics, CTR e ingresos se cuentan por bloque, por app y por cartera. Las liquidaciones van por periodo con estado: pendiente, en proceso o pagada.
Banner, intersticial, rewarded y tarea, con ubicación y frecuencia de aparición configuradas bloque a bloque.
Snippet de JavaScript, paquete de React o llamadas directas a la API, según cómo esté construida ya tu mini app.
Impresiones, clics, CTR e ingresos no solo por app sino por bloque, para ver qué ubicación gana dinero de verdad.
Contrasta el número de bloques y los ingresos por transacción, señala CTR sospechoso por encima del 10% o por debajo del 0,1% y da una puntuación.
Los cambios en apps y liquidaciones llegan al panel al instante, así que las cifras en pantalla no van por detrás de la realidad.
Cada apunte guarda periodo, importe neto y estado, y la solicitud de pago sale desde la ficha de la propia aplicación.
Un nombre de más de tres caracteres, un enlace público que empiece por https://t.me/, la URL de producción de la web app que se abre dentro de Telegram, un identificador de bot y una categoría. La descripción es opcional pero ayuda en la revisión. Al enviar el formulario la app entra en cola de revisión.
De tres maneras, a elegir: snippet de JavaScript, paquete de React o llamadas directas a la API; en los tres casos pasas el identificador de la aplicación. Después creas los bloques en el panel, donde tipo, ubicación y frecuencia se definen bloque por bloque.
Cuatro: banner, intersticial, rewarded con recompensa y tarea. Puedes combinarlos dentro de una misma app y, como la frecuencia se ajusta en cada bloque, la publicidad no tiene que saturar la interfaz para rendir.
El panel incluye una validación de datos aparte. Contrasta el número declarado de bloques con el real y el total de transacciones con los ingresos de las apps, marca aplicaciones sin actividad y CTR sospechoso —por encima del 10% o por debajo del 0,1%— y da una puntuación de coherencia.
Las liquidaciones van por periodo: cada periodo guarda un importe neto y un estado, pendiente, en proceso o pagado. La solicitud de pago se envía desde la ficha de la app. El calendario concreto, el umbral y el método de transferencia los fija quien opera tu instalación de Valkiria.
Registrar una app es un formulario y los primeros bloques pueden entrar el mismo día. Impresiones e ingresos se ven desde el primer día, no a fin de mes.