Las primeras decisiones son definitivas
El tipo de puja no se puede cambiar una vez creada la campaña y archivar no tiene marcha atrás. Un clic mal dado cuesta una campaña nueva, no una corrección.
Valkiria conecta la cuenta de ChatGPT Ads con una clave de API de ads.openai.com, lee campañas, grupos, anuncios y los datos de Insights, y monta campañas nuevas en cadena. Todo nace en pausa: activar y archivar pasan por una confirmación de gasto explícita.
El tipo de puja no se puede cambiar una vez creada la campaña y archivar no tiene marcha atrás. Un clic mal dado cuesta una campaña nueva, no una corrección.
La API mueve los presupuestos en micros: un cero de más convierte 10 en 10.000.000. En un formulario normal esa errata es casi imposible de detectar.
OpenAI emite una clave Bearer distinta para cada cuenta publicitaria. Las claves acaban repartidas por chats y hojas de cálculo y nadie recuerda cuál es de quién.
El cliente crea la clave en ads.openai.com → Settings. Valkiria la verifica contra la cuenta publicitaria y la guarda cifrada: una clave, una cuenta.
Campañas, grupos, anuncios e impresiones, clics, gasto y conversiones diarios de Insights entran en las tablas comunes, con los micros ya convertidos a dinero normal.
Campaña → grupo → anuncio se crean en pausa. El servidor solo acepta una activación o un archivado con confirmación de gasto explícita.
Ni aplicación pendiente de aprobación ni redirect URI: el cliente entrega la clave de su cuenta y el canal funciona el mismo día.
Nunca se muestra en la interfaz ni se reutiliza entre cuentas: cada clave está ligada exactamente a una cuenta publicitaria.
Campaña, grupo de anuncios y anuncio se montan en orden, y todos los objetos aparecen en pausa esperando a una persona.
Activar empieza a gastar y archivar es irreversible, así que ambas acciones exigen confirmación explícita de gasto; sin ella el servidor rechaza la petición.
El modo de validación ejecuta todas las comprobaciones sin tocar al proveedor: presupuesto mínimo, tipo de puja y límites de longitud del título y el texto.
Los eventos de servidor llevan el mismo identificador que los del píxel OAIQ, así que una conversión nunca se cuenta dos veces.
El gasto y los resultados usan las mismas métricas que Meta, Google y TikTok, así que el canal nuevo se lee desde el primer día.
No. A diferencia de Meta o Google, OpenAI no usa OAuth en su API de publicidad: cada cuenta publicitaria emite su propia clave Bearer. No hay aplicación que enviar a revisión ni redirect URI: basta la clave del cliente, y Valkiria la verifica en la propia API antes de guardarla.
En la cuenta publicitaria de ads.openai.com, apartado Settings. La crea el propietario de la cuenta y solo sirve para esa cuenta. Si tienes varios clientes tendrás varias claves: cada una se conecta por separado en Valkiria y se guarda cifrada.
No. Todo lo que crea nace en pausa y el servidor solo acepta una activación con confirmación explícita de gasto. En la interfaz es una ventana aparte que nombra la campaña y su presupuesto, así que un clic despistado en la tabla nunca pone anuncios en circulación.
La API de publicidad de OpenAI transmite todos los importes en micros: un millón de micros equivale a una unidad de la moneda de la cuenta. Valkiria los convierte a la entrada y a la salida, así trabajas con cifras normales y un cero de más no se convierte en un presupuesto millonario.
No, el proveedor no permite cambiarlo tras la creación. Por eso la decisión se toma una sola vez, antes de enviar nada, y Valkiria la valida de antemano. Si la campaña debe optimizar a conversiones, la configuración de eventos de conversión tiene que existir antes de crearla, no después.
No: del lado del proveedor archivar es irreversible. Por eso queda tras la misma confirmación que la activación: sin la aprobación explícita del operador el servidor rechaza la petición. Las campañas archivadas no muestran botones que solo darían error.
Solo necesitas la clave de la cuenta de tu cliente. Conectar lleva un minuto y todo lo creado sigue en pausa hasta que confirmes el gasto.